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El
Consejo de Ministros ha aprobado el Real Decreto de Ordenación
de Enseñanzas Universitarias. Esta norma es la culminación
de la reforma para permitir la modernización de las universidades
españolas y situarlas en pie de igualdad respecto a los mejores
sistemas universitarios del mundo.
El texto aprobado establece una estructura más flexible y
abierta de la enseñanza superior, con tres niveles (Grado,
Master y Doctorado), que permite el progreso de los estudiantes
sin que ninguna decisión cierre el camino de su formación.
En consecuencia, y gracias a esta flexibilidad, se mejorará
el rendimiento académico universitario.
El Real Decreto establece una importante novedad para las universidades
porque, por primera vez en la historia, serán ellas las responsables
de diseñar y proponer los planes de estudios que consideren
más atractivos y acordes con sus recursos e intereses. Se
facilita así el camino hacia la especialización de
las universidades y su plena adaptación a las necesidades
y opciones formativas de su entorno.
Con todo ello, el nuevo modelo permitirá formar de manera
más eficaz a los mejores profesionales y aumentará
la capacidad de respuesta de las universidades a las demandas de
la sociedad.
Mecanismos de garantía
El Gobierno establece, asimismo, importantes mecanismos de garantía
de la calidad de la enseñanza superior. Los planes de estudio
serán evaluados por la Agencia Nacional de la Evaluación
de la Calidad y la Acreditación (ANECA) antes de su implantación.
Además, todos los títulos deberán pasar una
evaluación cada seis años para renovar la acreditación
de su calidad.
La estructura en tres niveles y la utilización del crédito
europeo posibilitará que los nuevos títulos sean comparables
con los de los 46 países que forman el Espacio Europeo de
Educación Superior que España está contribuyendo
a construir.
Respecto a los estudiantes que cursan sus estudios de acuerdo con
el sistema hasta ahora en vigor, el Real Decreto garantiza la total
validez de las enseñanzas. Por tanto, todos los estudiantes
y titulados conservan plenamente sus derechos a efectos académicos
o profesionales.
El Gobierno ha distribuido, dentro de sus programas de apoyo para
facilitar a las universidades adaptarse a esta reforma, un total
de siete millones de euros en el ejercicio 2007.
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